Reconciliando la tradición oral de las “vejigas” con la geología y el estudio de los riesgos naturales I

Autor – Javier Élez

Muchos habréis escuchado el relato de nuestros mayores que contaban que había “vejigas” llenas de agua en el interior de la montaña que explotaban y movían enormes cantidades de agua y piedras, en ocasiones causando daños a poblaciones y propiedades.

Sin embargo, y tal como apunta Alberto Martín en el comentario que nos hizo llegar en Facebook, la montaña, el Sistema Central en la zona de Ávila, está constituida fundamentalmente por granito. Este es un material muy poco dado a generar grandes cavidades en su interior, en las condiciones atmosféricas actuales se disuelve muy despacio. Es difícil entender cómo en una roca fundamentalmente impermeable se puede acumular agua en grandes cantidades y que por algún tipo de sobrepresión termine explotando y provocando una inundación.

Desde la geología podemos contaros algunos de los fenómenos naturales que suceden en las zonas de alta montaña desde un punto de vista científico y que esperamos reconcilie esta tradición oral de las “vejigas” con la ciencia moderna.

Este intento de reconciliación viene de lejos. Los naturalistas trataron de explicar ya hace años estos fenómenos.

Nicolás de la Fuente Arrimadas escribe en 1926 en su “Fisiografía e historia del Barco de Ávila”:

“Obsérvase también en estas sierras otro importante fenómeno de destrucción: las vejigas o vejigones. Aparecen después de grandes nevadas y lluvias, las cuales se infiltran entre las rocas que tienen cubiertas sus hoquedades sólo por terrenos modernos; se depositan allí, van lentamente socavando el bloque granítico más inferior a estas aguas infiltradas, y por su gran peso, y haciendo mucha presión, rompen, lanzan a lo mejor en un día claro, todo el bloque, produciendo un estampido que las gentes del país distinguen bien del trueno; precipitanse las aguas desde la cima o sitios de la vejiga y todo lo destruyen, arrancando peñascos, árboles y prados, y dejando barrancadas como la que se observa al N. E. del Tormal o Cabeza del Muladar. Resulta una gran hoquedad en el sitio en que se rompe la vejiga, socavada desigualmente en el granito, hasta de 90 metros de profundidad, por acumularse en algunas, como en el vejigon de Amar de la Torre (Escorial) sus 300 000 quintales de agua, y arrastrando peñas de más de 400 quintales de peso”.

Para dimensionar bien lo que describe Nicolás de la Fuente hay que saber que:

  • Un quintal español equivale a prácticamente 46 kg. Por tanto, 300.000 quintales de agua equivalen a 13.802 toneladas de agua.
  • Además, una peña de 400 quintales equivale a 18,4 toneladas y esto son unos 7 m3 de granito más o menos.

Poca broma…

Las “vejigas” de las que nos habla la tradición oral no son cavidades de agua en el interior de la montaña que explotan. Sin embargo, tienen una explicación relativamente sencilla y como veréis bastante lógica desde el punto de vista de la Geología y en el contexto de dinámicas de alta montaña.

Cómo se desencadena

Una sucesión de acontecimientos tipo (inspirada en los trabajos de Bodoque y colaboradores de 2007 y Villanueva y colaboradores de 2011), sería:

  1. Llueve de forma muy importante y rápida (o nieva) sobre las partes más altas de la montaña. Se produce lo que se denomina un evento torrencial de elevada magnitud.
  2. En las zonas de mayor pendiente y donde el granito no está descarnado, la ladera de la montaña todavía puede tener una cubierta compuesta por una cierta vegetación sobre un manto de alteración de bastante espesor y que suele incorporar bloques grandes de granito, a veces con un canchal encima. Es una zona muy porosa y aquí es donde el agua se infiltra y se acumula.
  3. La alta pendiente y el peso adicional del agua hacen que una parte de la ladera de la montaña se desequilibre gravitacionalmente y se deslice cuesta abajo. La masa deslizada está compuesta fundamentalmente por el manto de alteración junto con un volumen importante de agua infiltrada.
  4. La masa de material que se desliza es por tanto una amalgama de agua y rocas. Además, el agua que contiene hace de lubricante para que el manto de alteración deslice sobre el granito menos alterado que se encuentra por debajo. Como la pendiente es muy alta, el material deslizado incrementa mucho su velocidad y se comporta como un flujo hiperconcentrado (flujo no newtoniano en términos físicos), una pasta de barro, agua y rocas en la que la mayor parte son los sólidos.
  5. El material cae cuesta abajo de forma muy rápida, encauzándose en alguno de los regueros existentes y arrasando todo a su paso.
  6. Cuando la pendiente disminuye ladera abajo, el flujo pierde velocidad y termina parándose. Los bloques mayores se quedan aquí, lo que incluye a los de “400 quintales de peso”. Es en ese momento cuando el agua empieza a escapar de la masa deslizada. La cantidad de agua es muy importante y aunque se ha frenado por la pérdida de pendiente sigue teniendo bastante velocidad con lo que arrastra la arena y el barro (los materiales más ligeros) y continúa avanzando cuesta abajo arrasando de nuevo todo a su paso, normalmente arrastrando los árboles que va encontrando.
  7. Este volumen de agua enorme termina inundando las zonas más bajas, arrastrando troncos de árboles y moviéndose hasta encontrar un cauce mayor aguas abajo en donde encauzarse.

Animación simplificada del funcionamiento de una “vejiga” o flujo hiperconcentrado en relación con deslizamientos gravitacionales.

Para saber más sobre cómo se produce la alteración del granito

Las formas del granito: el berrocal

La tradición y la explicación

Al final un deslizamiento en la zona alta provoca una inundación en las zonas más bajas de la montaña. Comparando con la tradición oral de las “vejigas”, podemos explicar la cantidad de rocas que se mueven y su gran tamaño, ya que caen cuesta abajo por zonas de mucha pendiente. También la marca clara del lugar donde “revienta” la “vejiga”, que es donde queda la cicatriz del deslizamiento gravitacional inicial. El estampido sería el ruido de los bloques de granito de gran tamaño golpeándose entre ellos y contra el suelo mientras caen cuesta abajo a toda velocidad.

Este proceso también explica una característica observada por los habitantes de la Sierra y es que el fenómeno de las “vejigas” a veces se produce incluso un par de días después de las lluvias fuertes. El agua acumulada durante la lluvia desequilibra una zona en la ladera pero ésta, según el caso, puede llegar a tardar un tiempo en caerse.

Para que os hagáis una idea, hay deslizamientos gravitacionales de ladera disparados por un terremoto que tardan semanas y hasta meses en moverse después de que hayan sido desequilibrados por la energía sísmica liberada.

¿Conoces casos de “vejigas”?

Para que todos podamos conocer un poco más sobre este fenómeno os invitamos a que nos contéis esas tradiciones orales de las que hablamos en este artículo.

SEGUNDA PARTE. Continúa leyendo la segunda parte de este artículo, donde se explica el caso de Venero Claro, en Navaluenga, y otros casos documentados

Reconciliando la tradición oral de las “vejigas” con la geología y el estudio de los riesgos naturales II: el caso de Venero Claro

Recursos utilizados

Fotos de Andrés Díez Herrero tomadas de diversas publicaciones.

http://www.diariodeavila.es/noticia/Z807A16AB-FD3A-7C2B-ACB0875B1481DFF5/20120311/arroyo/cabrera/punto/prevenir/riadas

Bodoque, J.M., Eguibar, M.A., Díez Herrero, A., Gutiérrez-Pérez. I. y Ruíz Villanueva, V. 2011. Can the discharge of a hyperconcentrated flow be estimated from paleoflood evidence? Water Resources Research 47, W12535.

Díez-Herrero, A. (2014). La predicción meteorológica e hidrológica en planes locales de Protección Civil: Navaluenga. Área de Riesgos Geológicos del Instituto Geológico y Minero. Presentación en las Jornadas sobre Riesgo de Inundaciones, ENPC, abril de 2014

Díez-Herrero y colaboradores, 2017. Volumen de documentación de las Jornadas divulgativas sobre los estudios de Inundaciones en Venero Claro y Navaluenga, diciembre de 2017. Proyecto MARCoNI, 202 p.

Ruiz-Villanueva, V., Bodoque, J.M., Díez-Herrero, A. y Calvo, C. 2011. Triggering threshold precipitation and soil hydrological characteristics of shallow landslides in granitic landscapes. Geomorphology 133, 178-189.

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