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#Geopostales | Petrified Forest National Park (Arizona, USA)

Árbol fosilizado en el Petrified Forest National Park, en Arizona (USA). Foto de Iván Pérez López.

¡Hola, amantes de la geología!

Os envío un abrazo desde el Petrified Forest National Park, el famoso bosque petrificado de Arizona.

Esto está lleno de árboles fosilizados, como el de esta foto. En su mayor parte son araucarias, un tipo de coníferas que formó grandes bosques en esta zona a finales del Triásico, es decir, hace entre 208 y 230 millones de años.

Algunos troncos alcanzan los 60 metros de longitud y están tan bien fosilizados que se aprecian con claridad los anillos de crecimiento en el tronco. Caminar entre ellos es como viajar en el tiempo…

¿Sabes que es posible averiguar la edad de un árbol contando sus anillos? ¿Y que esto a su vez nos ayuda a poner fecha a otros elementos geológicos, paleontológicos o arqueológicos? Para saber más: Dendrocronología: contando anillos.

NOTA AL MARGEN. ¿Por qúe esos “cortes” tan regulares?

Los “cortes” son en realidad fracturas en la roca y se produjeron después de que el árbol fosilizara, de forma totalmente natural. Para resumir un proceso muy complejo: el árbol se cae, se entierra y fosiliza (se transforma en roca). Después hay procesos geológicos que actúan y que hacen que la roca (ya no el árbol), se fracture.

Lo de que sean fracturas tan regulares, como si las hubieran hecho con una sierra, tiene que ver con que el fósil está compuesto fundamentalmente de cuarzo con una estructura cristalina muy homogénea (xilópalo) que al romperse genera planos de fractura limpios. Por ejemplo, el granito también suele tener un patrón de fracturación bastante regular ya que su composición y estructura también son muy homogéneas.

Iván Pérez López es fotógrafo y viajero y actualmente se encuentra embarcado en un viaje alrededor del mundo en furgoneta. Síguele la pista en: iplfoto.comInstagram y Facebook.

Dendrocronología: contando anillos

Texto y gráficos – Ana Isabel Casado

Fotografías – Gabriel Castilla

La palabra dendrocronología proviene del griego antiguo:

  • dendro- significa “árbol
  • -crono- significa “tiempo
  • –logía significa “estudio

Por lo que dendrocronología quiere decir literalmente “estudio del tiempo de los árboles”.

Y es que este método de datación se basa en el crecimiento de los árboles (y algunos arbustos leñosos) para poder contar el tiempo. La edad máxima que se ha llegado a datar con este método es de 10.000 años.

Los anillos de los árboles

Los árboles que viven en zonas con clima estacional crecen generando un anillo cada año, como si fueran las capas de una cebolla. De esta manera, la capa más externa del tronco se está generando en el año actual y el centro se formó en su primer año de crecimiento.

1 anillo = 1 año

Al poder obtener un valor numérico de años, se considera un método de datación absoluta (permite precisar la edad concreta).

Pero, además, los anillos de los árboles nos aportan mucha información de las condiciones en las que han vivido los árboles en cada momento, no solo los años que tienen (Fig. 1).

Fig. 1: Esquema de la sección del tronco de un pino. El desarrollo de los árboles se produce generando anillos año a año. Estos anillos registran las condiciones en las que se ha desarrollado el árbol. Sus anillos de épocas lluviosas son anchos mientras que los de épocas secas son estrechos. También se pueden ver cicatrices si el árbol sufrió alguna lesión, por un incendio o los golpes de las piedras de una avalancha, por ejemplo.

En cada anillo se pueden diferenciar dos zonas:

  • Zona ancha y clara: se corresponde con el crecimiento de primavera/principios del verano, cuando las lluvias y los aportes de nutrientes son mayores y el árbol se desarrolla más.
  • Zona estrecha y oscura: se forma con el crecimiento de finales de verano y el final del crecimiento por ese año. Su color oscuro y su poco grosor son la consecuencia de una menor disponibilidad de agua y nutrientes por parte del árbol.

Además, el tamaño de los anillos de unos años a otros varía en función de si fueron años lluviosos y cálidos (anillos amplios) o si hubo sequías y frío (anillos angostos). Los árboles de la misma zona tendrán un desarrollo del grosor de sus anillos similar ya que vivirán en las mismas condiciones ambientales.

¿Cómo podemos estudiar los anillos de los árboles sin tener que talarlos?

Cuando se realiza un estudio mediante los anillos de los árboles, se necesitan muestras de distintos individuos e incluso de distintas especies para poder llegar a una conclusión global. Con el fin de NO dañar a los árboles en este tipo de estudios, se utiliza un utensilio llamado barrena Pressler.

Esta barrena se introduce girándola manualmente en el árbol gracias a que está provista de un tornillo con filos en su punta (Fig. 2).

Según penetra la barrena en el árbol va generando un testigo cilíndrico que queda dentro de la propia barrena. De esta manera, podemos extraer del árbol testigos de unos 0,5 cm de diámetro y de largo variable (15-20 cm suele ser suficiente).

Fig. 2: Esquema del funcionamiento de la Barrera Pressler para obtener testigos de los anillos de los árboles. La barrena se introduce en el tronco haciéndola girar de manera manual a la vez que se presiona, gracias al tornillo afilado que posee en la punta. Al ir penetrando la barrena, corta perpendicularmente los anillos del árbol de fuera hacia dentro obteniéndose el registro completo del desarrollo del árbol. Lo que se consigue es un testigo cilíndrico donde se ven las secciones de los anillos como si fuera el “código de barras” del árbol.

En estos testigos se pueden observar los grosores de los anillos y tener así el registro completo de los años de vida del árbol sin dañarlo (Fig. 3). El pequeño orificio que queda en el tronco se cubre con cera para evitar posibles bacterias e insectos que pudieran perjudicar al árbol.

Fig. 3. Testigo de pino obtenido con una barrena Pressler.

¿Y cómo podemos datar hasta 10.000 años de antigüedad con los árboles?

Para poder datar mediante este método es necesario tener un registro de madera lo más continuo posible.

Partiendo de testigos de árboles vivos que nos ayuden a situarnos en el tiempo, se hacen coincidir los anillos de los primeros años de vida de los árboles con los últimos años registrados en la madera arqueológica de construcciones (como puentes e iglesias) hechas con árboles de la zona (Fig. 4).

Siendo capaces de encontrar este solapamiento del código que forman los anillos de los árboles en maderas cada vez más antiguas, se puede llegar a completar el patrón de crecimiento de los anillos de los árboles con restos de troncos conservados en el registro sedimentario, como en los sedimentos de dunas o de lagunas.

La fecha más antigua que se ha llegado a contabilizar mediante este método es de aproximadamente 10.000 años, coincidiendo con el comienzo del Neolítico (cuando las sociedades humanas pasaron a ser agrícolas-ganaderas y se valían de la madera para hacer sus construcciones).

Fig. 4: Para poder contar anillos/años que permitan hacer dataciones arqueológicas e incluso geológicas, es necesario tener un registro continuo del patrón de crecimiento de los anillos de los árboles de esa zona. Se parte de madera de árbol actual, donde se tienen localizados los años a los que pertenecen sus anillos. Se busca la coincidencia de los primeros años de vida del árbol con madera arqueológica de construcciones de la zona (de construcciones antiguas como iglesias). Esta misma metodología se repite sobre madera cada vez más antigua hasta llegar a emplear restos de madera conservados en sedimentos como dunas o depósitos lacustres. Con toda esa información, se obtiene el registro continuo del desarrollo de los anillos de los árboles de esa zona (líneas marrones sobre testigo blanco).

Una vez se ha obtenido el patrón de crecimiento de los árboles de una zona, se pueden datar tanto restos leñosos (de manera directa) como eventos en los que se ve implicada la madera. Para ello, hay que hacer coincidir los anillos de los restos de madera que se quiere datar con el del patrón de crecimiento de los anillos de la zona.

Por ejemplo, si se encuentra un tronco en los sedimentos de un lago (Fig. 5), podremos comparar los anillos del tronco encontrado con los anillos del registro de la zona, obteniendo una edad para ese tronco. Pero, además, como ese tronco está dentro de un depósito sedimentario, podemos decir que la sedimentación fue posterior al tronco, obteniendo así una datación relativa del momento de la sedimentación.

Fig. 5: Ejemplo de datación dendrocronológica. Conociéndose la relación de los anillos de los árboles en cada momento, se compara ésta con los restos de troncos encontrado en los sedimentos de relleno de un lago. Se obtiene que el árbol vivió al menos entre los años 1250 y 1310. Además, como su enterramiento fue posterior a la muerte del árbol, podemos saber que el sedimento donde se encuentran éstos troncos se depositó posteriormente al año 1310.

Para realizar la datación mediante los anillos de los árboles, se identifica el patrón de crecimiento de los restos de árboles que se quieren datar en el registro dendrocronológico de la zona donde se han encontrado.

¿Cómo es el código de los anillos de los árboles de Ávila de los últimos años?

El factor que más condicionará la anchura de los anillos de los árboles es la disponibilidad de agua, principalmente la lluvia.

En la Figura 6 podemos ver el registro de lluvias del centro de la Península de los últimos años. Para que sea más fácil de diferenciar, se han coloreado en verde las barras correspondientes a los años más lluviosos y en rojo las de los años más secos.

Al observar los anillos de un testigo de pino, somos capaces de reconocer algunos de los años en función del grosor de su anillo correspondiente:

  • Años más lluviosos y por tanto anillos más anchos (años 1972, 1997 y 2010).
  • Y años más secos con anillos más estrechos (años 1954, 1983 y 2005).
Fig. 6: Registro de las precipitaciones del centro de la Península Ibérica desde 1940 a 2018. Se han marcado de color verde los años más lluviosos y de color rojo los más secos. Cuando se compara el registro de lluvias con los anillos de crecimiento de un pino de la zona, se puede comprobar cómo es posible identificar dichos años porque los anillos más anchos se corresponden con los años lluviosos y los anillos estrechos con los años más secos. Este patrón de crecimiento de los anillos será similar en los árboles que se han desarrollado en esta misma zona.

¿Sabías que… el árbol apodado Matulasen era el árbol vivo más viejo del mundo, con 4850 años. En 2016 se descubrió un árbol aún más viejo, se estima que tiene unos 5067 años. Ambos árboles perteneces a la especie Pino longevo (Pinus longaeva) y se encuentran en el Bosque Nacional de Inyo, en las Montañas Blancas de California (Estados Unidos) pero su ubicación exacta no se ha desvelado para evitar su destrucción?

Ejemplar de Pino longevo (Pinus Longaeva) en las Montañas Blancas de California (Estados Unidos). Imagen: Rick Goldwater Wikimedia Commons.

¿Sabías que… el árbol más viejo de España, y de los más viejos de Europa, se encuentra en la Sierra de Cazorla (Jaén). Se trata de un Tejo Milenario (Taxus baccata) y tiene más de 2500 años?

El tejo milenario (Taxus baccata) de más de 2500 años, en la Sierra de Cazorla (Jaén), es el árbol más viejo de España.

En la provincia de Ávila (España) hay algunos ejemplares de árboles con solera, como la llamada “encina milenaria” del castro vetón de la Mesa de Miranda, en Chamartín, o el ejemplar de castaño conocido como “El Abuelo”, en el castañar de El Tiemblo.

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Referencias