Las marmitas de gigante son cavidades erosivas en los cauces de los ríos que se generan por la acción de las corrientes fluviales.
Marmita de gigante inactiva en el Alberche que nos permite ver los fragmentos de roca que la originan.
Estas cavidades de forma más o menos esférica se generan cuando uno o varios fragmentos de roca quedan atrapados en algún hueco del lecho. Gracias a la acción giratoria que produce la corriente, los fragmentos golpean contra los bordes del hueco y van redondeando y haciendo más profunda la cavidad.
Los fragmentos deben tener una dureza parecida o mayor que la de la roca en la que se genera la cavidad, por lo que generalmente se trata de fragmentos erosionados de la propia roca.
Esquema de la formación de una marmita de gigante
Las marmitas de gigante, que en ocasiones superan el metro de diámetro, suelen generarse en los cursos altos de los ríos, donde las corrientes tienen velocidad y energía para erosionar fragmentos de tamaño suficiente para que ejerzan como abrasivo.
Además, es en los cursos altos de los ríos donde se suelen encontrar lechos rocosos con la dureza necesaria (generalmente granitos y areniscas) para que se generen estas concavidades.
Marmitas de gigante activas en la cabecera del Alberche.
¿SABÍAS QUE…? El término equivalente a «marmita de gigante» en inglés es giant’s kettle (tetera de gigante). Ambos términos hacen referencia a su parecido con utensilios cotidianos que por su enorme tamaño podrían haber sido utilizados por gigantes.
Como ya sabemos, en parte de la provincia de Ávila son omnipresentes los granitos, relativamente homogéneos (composición, textura, aspecto) pero cortados por fallas y diaclasas producidas por diversas causas (enfriamiento, descompresión, deformación tectónica que se resuelve en forma de actividad sísmica…).
Las fallas y diaclasas introducen heterogeneidades en el granito que facilitan el desarrollo de los procesos erosivos. Con el tiempo, estas fracturas pueden quedar muy marcadas en el paisaje, condicionando el relieve a todas las escalas.
La principal diferencia entre fallas y diaclasas es que en las primeras existe desplazamiento de los bloques a ambos lados de la fractura, mientras que en las diaclasas no.
Vista desde arriba de un dique de cuarzo cortado por una pequeña falla con dirección N40 con desplazamiento hacia la derecha.
En el entorno de Burgohondo es difícil determinar la edad de estas fallas y diaclasas ya que no hay elementos que permitan su datación. En todo caso, el inicio de su movimiento es posterior a la formación y enfriamiento de los granitos en el Paleozoico.
El patrón de fracturación es similar a todas las escalas
Estos dos tipos de fracturas se encuentran en el paisaje a todas las escalas, tanto a niveles microscópicos como a nivel de placa geológica con tamaños de cientos de kilómetros. Y, una vez que se mide la dirección que presentan las fracturas con respecto al norte y se determinan sus características, es posible observar que el patrón de distribución espacial es bastante similar.
Es fácil ver esta correlación a partir de estos ejemplos de menor a mayor escala:
Afloramientos bajo el Puente Arco, Burgohondo. Dominan las diaclasas con direcciones N40, N60 y N120.
Diaclasas en el afloramiento bajo Puente Arco con las orientaciones obtenidas.
Cabecera del río Alberche. La traza del río Alberche en el entorno de Burgohondo se produce en direcciones muy parecidas a las de algunas de las estructuras que se pueden medir en el afloramiento de Puente Arco. Incluso la cabecera del río se alinea en direcciones similares.
Trazado del Alberche en las cercanías de Burgohondo condicionado por el patrón de fracturas dominante.
Relieve del Sistema Central. A una escala aún más amplia, en el propio Sistema Central se pueden identificar direcciones similares en las heterogeneidades de la corteza terrestre (fallas principales) que han condicionado la formación de su relieve.
Modelo de elevaciones sombreado de gran parte del Sistema Central, en el que se muestra el relieve y las orientaciones de las fracturas.
Midiendo la orientación de unas diaclasas con la brújula.
Actividad sísmica actual en el Sistema Central
El Sistema Central aún presenta actividad sísmica a día de hoy (se producen pequeños terremotos), lo que nos permite deducir que las fracturas continúan produciéndose.
La actividad sísmica del Sistema Central es muy baja. El registro instrumental de la sismicidad de las últimas décadas indica que no es extraño que se produzcan terremotos de magnitud 2 o incluso 3. Los terremotos de magnitud inferior a 3 son muy difíciles de percibir por nuestros sentidos y se registran en los sismógrafos.