Archivo de la etiqueta: geoconservación

¿Conoces los 200 lugares que cuentan la historia de la Tierra?

Un patrimonio de todas y todos

Imagina un cuaderno de 4.600 millones de años. Sus páginas no son de papel, sino de roca, fósiles y paisajes extraordinarios. Un cuaderno en el que cada capítulo habla de océanos desaparecidos, de colisiones y rupturas de antiguos continentes, de extinciones masivas, de los primeros rastros de vida…

¿Quién se encarga de conservar este cuaderno? Su autora, la Tierra, en lugares excepcionales donde ha dejado escrita su historia.

Desde 2022, la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) impulsa una misión: identificar y reconocer oficialmente esos capítulos esenciales de la historia de la Tierra. Lo hace a través de los Sitios del Patrimonio Geológico de la IUGS.

¿Qué son exactamente los Sitios del Patrimonio Geológico?

No se trata simplemente de paisajes bonitos, aunque muchos lo sean. Son algunos de los archivos científicos más importantes del planeta. Se trata de lugares que cumplen uno o varios de estos criterios:

  • Cuna de la ciencia: sitios donde se hicieron descubrimientos que cambiaron para siempre nuestra comprensión de la Tierra.
  • Modelo natural (in situ): las mejores demostraciones del mundo de un proceso geológico, como un volcán, un glaciar o una falla, o de una característica concreta: un tipo de roca o una estructura.
  • Ventana al pasado: lugares con fósiles o rocas que preservan hitos únicos de la historia de la vida y del planeta.

En pocas palabras, son los lugares imprescindibles de la geología mundial. Y aunque se empezó por 100, de hecho, ya vamos por 200 y se sumarán más.

Los Primeros y Segundos 100: Un Proyecto Global

Los Primeros 100 fueron anunciados en 2022 en un lugar ya de por sí espectacular: Zumaia, en el Geoparque Mundial de la UNESCO de la Costa Vasca (España), durante el 60º aniversario de la IUGS. La elección del lugar no fue casual, ya que simboliza muy bien la unión entre ciencia y patrimonio local.

Los Segundos 100 se dieron a conocer en agosto de 2024, durante el 37.º Congreso Geológico Internacional celebrado en Busan (Corea del Sur). Con estas dos selecciones contamos ya con una primera lista global representativa de la extraordinaria diversidad geológica de la Tierra.

El objetivo de la IUGS no es solo elaborar un listado. También pretende dar visibilidad internacional a estos sitios, crear un estándar científico de referencia y fomentar su conservación. Para ello, busca colaborar con instituciones nacionales, organizaciones como la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), universidades, redes locales… porque la mejor protección nace del conocimiento y del orgullo de las comunidades.

España en el Mapa del Patrimonio Geológico Mundial

España, por su extraordinaria diversidad geológica, está representada en ambas listas. Aquí van algunos ejemplos:

El flysch de Zumaia (registro de la Costa Vasca, figura 1).

Es el lugar donde se presentó la primera lista. Sus espectaculares acantilados funcionan como un gigantesco código de barras de 60 millones de años. Cada capa es una página que registra, con enorme precisión, cambios climáticos globales y episodios tan importantes como la extinción de los dinosaurios.

Imagen de los flysch de Zumaia en la costa. En el centro se levanta una gran formación rocosa compuesta por capas muy finas y alargadas de color gris, beige y marrón claro. Estas capas están fuertemente inclinadas, casi en vertical, y forman una especie de pared puntiaguda que recuerda a un abanico de láminas de piedra apretadas unas contra otras. La roca principal ocupa casi toda la altura de la imagen y transmite una sensación de gran tamaño y verticalidad. Desde su base, las capas continúan extendiéndose hacia el primer plano en largas franjas paralelas que recorren el suelo como si fueran costillas de roca saliendo hacia quien mira la imagen.

En la parte inferior aparecen varios charcos de agua tranquila entre las franjas rocosas. En ellos se refleja de forma parcial y oscura la gran pared central, creando un efecto de simetría. Algunas superficies de roca están húmedas y muestran tonos más oscuros, con pequeñas zonas verdosas de algas o vegetación adherida. A ambos lados de la formación principal se observan laderas bajas y abruptas, cubiertas solo en parte por vegetación escasa. El cielo es claro y nublado, casi blanco, sin detalles destacados, lo que hace que toda la atención se concentre en la textura, la inclinación y la fuerza visual de las rocas. En conjunto, la imagen muestra un paisaje costero muy singular, áspero y espectacular, donde la erosión del mar ha dejado al descubierto las capas geológicas de forma muy marcada.
Figura 1: El Flysch de Zumaia (Costa Vasca – España) (Fuente: wikipedia)

La Caldera de Taburiente (La Palma, Islas Canarias): El Origen de una Palabra Universal (Figura 2)

Si hay un lugar que representa a la perfección cómo la observación de un paisaje puede dar nombre a un concepto científico mundial, ese es la Caldera de Taburiente, en el corazón de la isla de La Palma. Esta imponente estructura de 8 kilómetros de diámetro y más de 2.000 metros de profundidad no es solo un hito geológico; es, literalmente, el lugar que dio nombre a las «calderas volcánicas» en todo el mundo. A principios del siglo XIX, los primeros naturalistas que exploraron las islas Canarias quedaron tan impresionados por esta enorme estructura de paredes casi verticales que adoptaron el término local que los habitantes de la isla usaban para referirse a ella: caldera. Desde entonces, la palabra ha viajado por todo el planeta y hoy se utiliza en todos los idiomas para describir estas grandes depresiones volcánicas.

Pero la importancia de Taburiente va mucho más allá de su legado científico. Es un libro abierto donde se puede leer la evolución completa de una isla volcánica oceánica. En sus paredes y profundidades se han podido estudiar desde los inicios submarinos de la isla, con rocas que se formaron bajo el mar hace millones de años, hasta la construcción de los grandes volcanes que emergieron sobre la superficie. También se observan los efectos del calor del magma transformando las rocas circundantes y, por último, los procesos más destructivos: los gigantescos deslizamientos de tierra y la intensa erosión fluvial que, a través del barranco de Las Angustias, han ido esculpiendo la morfología actual de esta caldera.

Paisaje amplio de montaña correspondiente a la Caldera de Taburiente. En primer plano se ven varios pinos oscuros, desenfocados, que enmarcan la escena desde abajo y los lados. Al fondo aparece una gran depresión montañosa rodeada por crestas altas y abruptas. Las laderas son muy verdes, con barrancos profundos y marcados por la erosión. La luz del sol ilumina buena parte de la vegetación y resalta el relieve, creando contrastes entre zonas claras y sombras intensas. En la parte superior hay una franja de nubes blancas y densas que cubre parcialmente las cumbres, mientras detrás se aprecia un cielo azul. La imagen transmite sensación de amplitud, naturaleza volcánica y gran espectacularidad del relieve.
Figura 2: Vista de la caldera de Taburiente (fuente Wikipedia)

Estructura tectónica del macizo de Monte Perdido (Figura 3)

Hay un lugar que permite entender cómo nacen las grandes cordilleras, ese es el macizo de Monte Perdido, en el corazón de los Pirineos. Este imponente conjunto de montañas, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una ventana excepcional a los procesos que construyen las cadenas montañosas. Su valor radica en que muestra, de forma extraordinariamente clara, la relación entre dos fenómenos simultáneos: el crecimiento de la cordillera (la orogenia) y la formación de cuencas sedimentarias donde se acumulan los sedimentos arrastrados por la erosión. La acción del hielo durante las glaciaciones ha dejado al descubierto un apilamiento espectacular de estructuras tectónicas, como si las páginas de un libro de geología se hubieran abierto para que pudiéramos leerlas. En una sola sucesión de más de 1.500 metros de espesor se conserva un registro de 35 millones de años de historia, que documenta paso a paso cómo se levantaron estas montañas.

Pero Monte Perdido no solo cuenta la historia de los Pirineos; es un modelo de referencia mundial para entender cómo se forman las cordilleras. Aquí se pueden observar los grandes cabalgamientos, enormes bloques de roca que se desplazan unos sobre otros, responsables de elevar el macizo calizo más alto de Europa Occidental. Estas estructuras tectónicas afectan a rocas de diferentes edades, desde el Paleozoico hasta el Paleógeno. Por su excepcional valor científico y espectacularidad, este territorio está protegido no solo como Patrimonio Mundial, sino también como Reserva de la Biosfera, y además es un Geoparque Mundial de la UNESCO, lo que lo convierte en un recurso didáctico inmejorable para acercar a los estudiantes a los procesos que han modelado nuestro planeta.

Paisaje de alta montaña visto desde un sendero. En el lado derecho de la imagen aparece un camino estrecho, pedregoso y en ligera subida, bordeado por hierba verde. El valle se abre hacia el centro y el lado izquierdo, con una amplia pradera recorrida por un curso de agua sinuoso que desciende por el fondo. Las laderas del circo montañoso son escarpadas, rocosas y grises, con zonas de vegetación verde y manchas amarillas de flores o pasto en flor. Al fondo se eleva el macizo del Monte Perdido, con varias cumbres altas, de tonos grises y blanquecinos, casi desnudas de vegetación. El cielo es de un azul intenso y limpio, sin nubes. La imagen transmite sensación de grandiosidad, altura y paisaje glaciar modelado por la erosión.
Figura 3: Circo de Soaso y macizo del Monte Perdido, en el valle de Ordesa (Fuente: Wikipedia)

Iconos Mundiales de la Ciencia: Del «Tiempo Profundo» a la Fuerza de la Naturaleza

La lista está llena de lugares que son auténticas piedras angulares de la geología. Por ejemplo, entre los Primeros 100 se encuentra Siccar Point (Escocia). Este acantilado costero es nada menos que uno de los lugares donde nació la idea del tiempo profundo o tiempo geológico.

En 1788, James Hutton, considerado uno de los padres de la geología, observó allí cómo unos estratos rocosos verticales quedaban cubiertos por otros horizontales. Comprendió entonces que entre ambos episodios tuvieron que transcurrir periodos inmensos de erosión, sedimentación y levantamiento (figura 4). Aquella observación demostró que la Tierra debía de ser mucho más antigua de lo que se pensaba hasta entonces. Es, literalmente, una de las cunas del pensamiento geológico moderno.

Imagen de Siccar Point, un afloramiento costero donde se observa con claridad una discordancia angular. En la mitad derecha y en la zona inferior aparecen rocas más antiguas, oscuras y muy fracturadas, dispuestas en estratos casi verticales. Estas capas fueron primero sedimentadas, después deformadas y basculadas intensamente, y más tarde erosionadas. Sobre esa superficie erosionada se apoyan otros materiales más recientes, visibles sobre todo en la parte izquierda, de color rojizo y organizados en capas inclinadas de forma mucho más suave y casi horizontal en comparación con las anteriores. El contraste entre ambos conjuntos rocosos permite reconocer dos episodios geológicos muy distintos separados por un largo intervalo de tiempo.

La imagen muestra, por tanto, el contacto entre unas rocas antiguas deformadas y erosionadas y unos sedimentos posteriores depositados encima, lo que convierte este lugar en un ejemplo clásico para entender el tiempo geológico profundo. Al fondo se ve el mar, que corta el afloramiento y ayuda a dejar expuesta la estructura. La superficie de las rocas es irregular, rugosa y escalonada, con pequeñas fracturas, charcos y zonas erosionadas por la acción marina. En conjunto, la escena transmite la superposición de procesos geológicos sucesivos: sedimentación, deformación tectónica, erosión y nueva sedimentación.
Figura 4. Fotografía de Siccar Point (Fuente: Wikipedia)

Cruzando el Atlántico, Brasil aporta una trilogía geológica espectacular reconocida en estas listas:

El Pan de Azúcar y los Morros de Río de Janeiro (Figura 5)

Este icono mundial no es solo un paisaje hermoso. Es también un ejemplo clásico y muy didáctico de relieves graníticos y gnéisicos modelados por la erosión diferencial durante millones de años. Constituye una magnífica lección sobre cómo el clima tropical da forma a las rocas más resistentes.

Imagen panorámica de la bahía de Guanabara, en Río de Janeiro, con el Pan de Azúcar destacado en el centro del paisaje. En primer plano aparece una amplia zona urbana formada por numerosos edificios blancos, grises y beige, muy juntos entre sí, que ocupan la parte baja de la imagen. Más allá se abre una gran bahía de aguas tranquilas y azuladas, salpicada de pequeñas embarcaciones blancas. En medio del agua se distinguen varias islas y penínsulas cubiertas de vegetación.

Al fondo se eleva el Pan de Azúcar, una gran mole rocosa de forma redondeada y laderas muy empinadas, que sobresale de manera aislada junto al mar. Su superficie es oscura, con tonos grises y pardos, y está parcialmente cubierta por vegetación en las zonas más bajas. A su lado aparecen otros relieves similares, también escarpados, que forman un paisaje costero muy abrupto. Desde el punto de vista geológico, se trata de un domo de roca granítica modelado por la erosión, con esa forma lisa y maciza tan característica. Detrás se reconocen más montañas y entrantes de mar que se difuminan en la distancia. El cielo es azul claro, con nubes blancas y alargadas, y la luz es suave, lo que da al conjunto un aspecto amplio, luminoso y muy reconocible de la costa de Río de Janeiro.
Figura 5. El Pan de Azúcar y los Morros de Río de Janeiro – Brasil (Fuente: Wikipedia)

Las Formaciones de Hierro Bandado (BIFs) del Cuadrilátero Ferrífero (Minas Gerais) (Figura 6).

Estas rocas, que alternan capas ricas en óxidos de hierro con capas silíceas, son una prueba extraordinaria de cómo era la Tierra primitiva. Se formaron en los océanos arcaicos, hace más de 2.400 millones de años, y ayudan a entender la Gran Oxidación, uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la biosfera. Además, constituyen una fuente fundamental de hierro, un elemento clave para el desarrollo de nuestra civilización.

Se observa un gran bloque de roca apoyado sobre la hierba, al aire libre. La pieza tiene forma irregular, ancha y maciza, con la parte superior quebrada y los bordes algo rugosos. Su superficie muestra un dibujo muy llamativo de bandas finas y onduladas que recorren toda la roca de lado a lado, como si fueran líneas de un relieve topográfico o las vetas de una madera, pero en piedra.

Predominan los tonos rojos oscuros y granates, alternando con líneas grises, negras y algunas franjas más claras. Estas capas aparecen muy apretadas entre sí y se curvan suavemente, creando un efecto visual de ondas o pliegues. El conjunto transmite una sensación de gran antigüedad y de formación lenta, capa a capa, a lo largo de muchísimo tiempo geológico.

El fondo de la imagen está desenfocado y muestra vegetación verde, lo que hace que la roca destaque todavía más por su color rojo intenso y por el patrón repetido de sus bandas.
Figura 6. Formaciones de Hierro Bandado (BIFs) (Fuente: Wikipedia)

Las Cataratas del Iguazú (Paraná) (Figura 7).

Más allá de su indudable belleza, son un laboratorio activo de geomorfología y evolución del paisaje. El enorme caudal del río Iguazú erosiona de forma intensa los basaltos de la Formación Serra Geral, lo que permite estudiar el retroceso de las cataratas y la formación de cañones casi en tiempo real. Son geodinámica en acción.

Imagen aérea de un gran sistema de cataratas rodeado de vegetación exuberante. En el centro destaca una enorme caída de agua en forma de anfiteatro o herradura, por la que el río se precipita con gran fuerza hacia un nivel inferior, levantando una densa nube de vapor blanco que oculta parcialmente el fondo. A ambos lados de esta caída principal se suceden numerosos saltos de agua menores, alineados a lo largo del borde del río, formando una extensa pared de cascadas escalonadas. El agua, de tonos azulados y blanquecinos, circula entre islas y plataformas cubiertas de vegetación verde intensa, que dividen el cauce en múltiples brazos antes de llegar al borde de las caídas. En la parte superior de la imagen el río aparece más ancho y tranquilo, mientras que en la zona central y baja se vuelve turbulento, espumoso y encajado entre las rocas. La escena transmite una gran sensación de fuerza, movimiento y amplitud, con el contraste entre la violencia del agua en caída y la continuidad verde del paisaje que la rodea.
Figura 7. Las Cataratas del Iguazú (Paraná – Brasil) (Fuente: Wikipedia)

Los libros de los 100 Sitios del Patrimonio Geológico: recursos didácticos de primer orden

Estos lugares conectan directamente con el currículo de Biología y Geología, así como con el de Geografía e Historia. No son algo abstracto:

  • Contextualiza: enseñar la erosión y el modelado del relieve encuentra un ejemplo perfecto en el Pan de Azúcar. Hablar de la historia temprana de la Tierra y de los recursos minerales se vuelve mucho más tangible con las BIFs de Minas Gerais. Explicar la energía de los sistemas fluviales se visualiza muy bien con Iguazú.
  • Humaniza la ciencia: contar la historia de Hutton en Siccar Point muestra cómo la observación del terreno puede generar auténticas revoluciones intelectuales. La geología deja de ser una lista de nombres de rocas para convertirse en una forma de pensar.
  • Localiza la ciencia global: demuestra que lugares como los ejemplos que hemos visto (España, Brasil o Escocia) no son meros receptores de conocimiento, sino protagonistas en la construcción de la historia de la geología mundial. Eso genera orgullo, pertenencia y compromiso.
  • Fomenta la conservación: entender que un paisaje como Iguazú es un laboratorio activo, o que las BIFs son un archivo de la vida primitiva, ayuda a construir una ética de conservación mucho más sólida que la basada solo en la estética.

Los libros (figura 8) los puedes descargar en la web (Primeros 100 y Segundos 100). Estos primeros y segundos 100 Sitios del Patrimonio Geológico son una invitación a leer el gran libro de la Tierra, y a conocer nuestra herencia común, que trasciende fronteras y que nos cuenta nuestra historia más profunda: la del planeta donde vivimos.

Imagen de dos libros colocados sobre un fondo blanco, presentados como si fueran una fotografía de catálogo. El libro del frente está ligeramente desplazado hacia la derecha y tapa parte del que aparece detrás. Ambos tienen una cubierta de diseño muy limpio y moderno, con predominio del color blanco y tipografía grande en colores vivos. En la portada del libro delantero se lee “THE SECOND 100 IUGS GEOLOGICAL HERITAGE SITES”, con el número “100” en gran tamaño y color verde amarillento, ocupando casi toda la parte central. En la esquina inferior izquierda aparece el año “2024” dentro de un pequeño recuadro azul oscuro. Detrás se ve parcialmente el segundo libro, titulado “THE FIRST 100 IUGS GEOLOGICAL HERITAGE SITES”, con un diseño similar, aunque en este caso el número grande está en tonos anaranjados. También se aprecia el lomo de ambos volúmenes, donde vuelve a repetirse el título en vertical. La imagen transmite la idea de una colección o serie editorial dedicada a lugares de patrimonio geológico, con una presentación sobria, académica y muy visual.
Figura 8: Los libros de los 100 Sitios del Patrimonio Geológico (Fuente: IUGS)

Para conservar la naturaleza… ¿hay que tener en cuenta a la geología? Hablemos sobre geoconservación

Autoras: Thais de Siqueira Canesin y Ana Isabel Casado

Según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN): “Esencialmente, la geoconservación es la práctica de conservar, mejorar y promover el conocimiento de la geodiversidad y del patrimonio geológico. Por lo tanto, la geoconservación se ocupa principalmente de la conservación de características y/o elementos que tienen una importancia geológica o geomorfológica especial. La geoconservación puede ayudar a mantener la biodiversidad y el funcionamiento de ecosistemas sanos”.

Otros conceptos necesarios para hablar de Geoconservación: geodiversidad y patrimonio geológico

La geodiversidad se refiere a la variedad de procesos y elementos geológicos (rocas, minerales, fósiles), geomorfológicos (geoformas) y pedológicos (suelos) que forman parte los ecosistemas (figura 1).

En el artículo se incluye la Figura 1, que ilustra cómo la geodiversidad se compone de los elementos geológicos, geomorfológicos, pedológicos y los procesos asociados presentes en un ecosistema. Imagina un diagrama o imagen que muestra estos componentes de forma integrada, resaltando su interrelación y dependencia.
Figura 1: La geodiversidad se compone de los elementos geológicos, geomorfológicos, pedológicos y los procesos asociados que se encuentran en ese ecosistema, y que forman parte de él.

En 2004, el geocientífico Murray Gray publicó el primer libro dedicado a la geodiversidad, “Geodiversity: valuing and conserving abiotic nature”, donde describe cómo estas diversas características de la Tierra son esenciales para comprender tanto la historia geológica como el equilibrio de los ecosistemas.

Para determinar la importancia de la geodiversidad de un lugar hay que evaluar sus elementos geológicos en relación a su valor:
1- Intrínseco
2- Cultural
3- Estético
4- Económico
5- Funcional
6- Científico
7- Educativo

Un mismo lugar puede tener uno o varios de estos valores.

El patrimonio geológico es definido por la UICN como “los elementos de la geodiversidad de la Tierra que tienen un valor significativo científico, educativo, cultural o estético”.


Las rocas, las cuevas, los valles, los fósiles, los volcanes… son esenciales para que la ciencia pueda entender y explicar cómo han evolucionado la Tierra y la vida a lo largo del tiempo.

Geoconservación y ecosistemas

Los ecosistemas naturales, como son los bosques, las barreras de coral, los desiertos… son esenciales para la correcta regulación del clima, el agua y la biodiversidad. La conservación de estos ecosistemas es fundamental para garantizar la sostenibilidad del planeta.

La geoconservación desde la perspectiva de la sostenibilidad y la diversidad de la vida en la Tierra, adquiere un significado aún más profundo. No se limita solo a la conservación de la geodiversidad y el patrimonio geológico, sino que también asegura que los ecosistemas y la biodiversidad puedan seguir existiendo.

Cuidar de la Tierra significa cuidar de la naturaleza tanto de su parte viva (biótica) como la parte no viva (abiótica), es decir, tanto de los seres vivos como del sustrato, la base y la geodiversidad que la componen, que están interconectadas para poder ser posibles.

Los elementos de la geodiversidad, los recursos naturales geológicos, están directamente conectados con el equilibrio ecológico. Por ejemplo, los bosques, los corales o los desiertos no solo son importantes por albergan distintas especies de flora y fauna, sino que también juegan un papel esencial en la regulación de los ciclos climáticos y la conservación del suelo. La destrucción de estas áreas puede poner en riesgo tanto los procesos naturales como la vida en el planeta.

Ejemplos muy claros son los ecosistemas de las regiones desérticas (figura 2), de los glaciares y de los ambientes acuáticos que tienen su biodiversidad específica, la cual ha evolucionado y se ha establecido en estos entornos concretos condicionada por el sustrato rocoso. A lo largo de los millones de años de edad del planeta, los ambientes, las rocas y los procesos han ido cambiando y la biodiversidad lo ha hecho con ellos adaptándose a las nuevas condiciones.

Se trata de una ilustración en acuarela que representa un ecosistema desértico. En ella, el cielo muestra tonos pardos que evocan aridez, altas temperaturas y baja humedad. La arena se acumula formando dunas, mientras que en el primer plano se distinguen rocas y suelos. Sobre estos suelos crecen arbustos y algunos árboles, y en el ambiente se pueden ver aves volando a lo lejos, una gacela, y se intuyen comunidades humanas adaptadas a este entorno. Se distinguen los elementos abióticos –como la arena, la temperatura, la humedad, la geomorfología, las rocas y los suelos– y los elementos bióticos, que incluyen la fauna, la vegetación y las comunidades humanas. La imagen enfatiza cómo los elementos vivos se adaptan a las condiciones impuestas por el entorno físico.
Figura 2: En un ecosistema de desierto se pueden distinguir sus elementos abióticos (arena, temperatura, humedad, geomorfología, rocas, suelos…) y sus elementos bióticos (fauna, vegetales, comunidades humanas…). Los elementos bióticos se adaptan a los abióticos.

¿La amenaza a la geodiversidad es también una amenaza para las comunidades humanas?

Comprendiendo los factores que vinculan a los pueblos, las culturas y los distintos grupos humanos con la geodiversidad nos encontramos con un nuevo concepto, la geología social.

En el caso de la humanidad, las distintas poblaciones también se han adaptado al lugar que habitan condicionadas por la geodiversidad. Las comunidades inuit, ribereña, pescadora o los pueblos nómadas del desierto son claros ejemplos de estas adaptaciones.

Cuidar de la naturaleza es, sobre todo, conservar la parte que la sustenta: la geodiversidad y el patrimonio geológico.

Por todo esto, la geoconservación es fundamental para mantener la resiliencia de la Tierra, permitiendo que los ciclos naturales continúen funcionando y que el planeta siga proporcionando recursos esenciales para la vida, como agua potable, aire limpio y suelos fértiles; al mismo tiempo que conserva la biodiversidad necesaria para la salud del ecosistema global.

Esta imagen presenta los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por la ONU en 2015. Se visualizan íconos representativos de cada objetivo, que buscan impulsar acciones a nivel global para mejorar la calidad de vida, proteger el planeta y garantizar la paz y la prosperidad para todos.
Figura 3. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por la ONU en 2015. Referencia ONU


Referencias

Brilha, J. (2005). Património geológico e geoconservação: a conservação da natureza na sua vertente geológica. Braga: Palimage Editores. 190 p.

Brilha, J. (2016). Inventory and Quantitative Assessment of Geosites and Geodiversity Sites: a Review. Geoheritage, 8(2), 119–134.

Carcavilla, L. U. (2012) Geoconservación. Instituto Geológico y Minero de España. Madrid, España.

Gray, M. (2004). Geodiversity: valuing and conserving abiotic nature. John Wiley and Sons, Chichester, England, 434 p.

Gordon, J. E., Crofts, R., Díaz-Martínez, E., & Woo, K. S. (2018). Enhancing the Role of Geoconservation in Protected Area Management and Nature Conservation. Geoheritage, 10(2), 191–203. https://doi.org/10.1007/s12371-017-0240-5

IUCN (2025). International Union for Conservation of Nature. IUCN´s World Commission on Protected Areas (WCPA). (https://iucn.org/our-union/commissions/iucn-world-commission-protected-areas-2021-2025).

Sharples, C. (2002). Concepts and Principles of Geoconservation. Tasmanian Parks & Wildlife Service. 81 p.

GEOLODÍA 23. El Patrimonio Geológico como herencia y su conservación

Autor: Jaime Cuevas

Si lo prefieres, puedes escuchar este artículo aquí:

Cualquier forma de terreno natural que no haya sido modificada por la acción humana se ha formado o configurado por procesos geológicos. Tanto las discretas lomas en campo abierto como una imponente montaña tienen detrás procesos y materiales geológicos que generalmente se remontan a cientos, miles o millones de años.

Imagen de Monument Valley, Arizona, USA. Foto de Iván Pérez.
Monument Valley (Arizona, USA). Imagen de Iván Pérez.

La lentitud de estos procesos, junto con la profundidad del tiempo geológico, crea una abrumadora relación de escala comparada con la percepción humana del tiempo.

Para saber más sobre el tiempo geológico: Cómo se entiende el tiempo en geología.

Por esta razón, la destrucción de un fósil o la modificación del relieve por expansión de infraestructuras u obtención de recursos deja una sensación de proceso irreversible: si desaparece una forma o elemento del paisaje, sin duda los procesos geológicos la podrán repetir, pero probablemente no esté ya la humanidad para observarlo.

Por ello, tenemos la responsabilidad de cuidar y valorar una herencia de formas y elementos geológicos, para trasmitirla a futuras generaciones y que también puedan observarlas, estudiarlas o simplemente disfrutarlas. La idea de herencia entre generaciones es uno de los enfoques más claros para entender el concepto de Patrimonio Geológico.

¿Qué es el Patrimonio Geológico?

Bajo el marco de Patrimonio Geológico se hace referencia a aquellos lugares u objetos naturales de origen geológico que tienen valores científicos, culturales o educativos, tales como rocas, minerales, fósiles o paisajes.

Debido al largo tiempo necesario para formarse, estos objetos naturales contienen fragmentos de información sobre procesos del pasado que ayudan a comprender la historia de la Tierra, de la Vida e incluso del Universo.

Los avances tecnológicos actuales permiten llegar a un nivel de resolución muy preciso sobre esa información, pero obviamente esta resolución irá aumentando con futuras técnicas analíticas aún no desarrolladas.

Esta es otra buena razón para conocer, cuidar y mantener en las mejores condiciones posibles la herencia geológica que hemos recibido y que dejaremos a las futuras generaciones.

Evolución de la geoconservación

Las primeras iniciativas de geoconservación de lugares o elementos geológicos en España las promueve y coordina el Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Con la elaboración durante las décadas de los 70 y 80 del Mapa Geológico Nacional por parte del IGME se pone en marcha el Inventario Nacional de Puntos de Interés Geológico, un primer catálogo donde se recogen lugares emblemáticos desde el punto de vista geológico.

En la década de los 90 hay un creciente interés general por la geoconservación y surgen distintas iniciativas de catalogación por parte de algunas Comunidades Autónomas, pero con una cobertura muy desigual del territorio.

Hacia el final del siglo XX la UNESCO y la Sociedad Geológica Internacional (IUGS) promueven el proyecto Global Geosites, un catálogo de lugares de interés geológico que sigue unos criterios específicos para justificar su relevancia mundial.

Lógicamente, hay muchos otros lugares que no alcanzan ese grado de singularidad global, aunque no por ello sean menos interesantes y merecedores de una catalogación y puesta en valor.

Inventario Español de Lugares de Interés Geológico (IELIG)

Con el objetivo de hacer un inventario nacional completo y unificado, en 2011 el IGME pone en marcha el Inventario Español de Lugares de Interés Geológico (IELIG) que pretende unir y ampliar las anteriores propuestas de catalogación, tanto internacionales como de ámbito nacional y autonómico.

Actualmente el IELIG tiene más de 4.500 lugares de interés geológico que en la web info.igme.es/ielig/ se pueden consultar públicamente para que los conozca la ciudadanía, las instituciones y que, en última instancia, sean considerados en los planes de ordenación territorial de cada municipio. Además, este catálogo está abierto a seguir ampliándose incluyendo nuevas propuestas de lugares de interés geológico.

Imagen de la base de datos de Lugares de Interés Geológico (IELIG) del IGME. Permite realizar búsquedas por poblaciones o puntos geográficos.
Imagen de la base de datos de Lugares de Interés Geológico (IELIG) del IGME. Permite realizar búsquedas por poblaciones o puntos geográficos.

IELIGs en Arévalo

En el entorno de Arévalo hay actualmente tres puntos catalogados en el IELIG.

Mapa de localización de los tres lugares de interés geológico en las inmediaciones de Arévalo (Ávila).
Mapa de localización de los tres lugares de interés geológico en las inmediaciones de Arévalo (Ávila).

Dos de ellos son de interés geomorfológico, sedimentológico y estratigráfico y se encuentran en campos de dunas pleistocenas del último episodio glacial hace unos 10.000 años. Son formaciones geológicas de arenales naturales, donde en algunos puntos aún se pueden observar antiguas canteras para la extracción de áridos. Estas formaciones de dunas son importantes para los estudios paleoclimáticos ya que constituyen registros de una época con un clima en la región de Ávila muy distinto al actual.

Vista de los frentes de la cantera abandonada del LIG Dunas eólicas cuaternarias de Arévalo (DI127). Tomada de info.igme.es/ielig/
Vista de los frentes de la cantera abandonada del LIG Dunas eólicas cuaternarias de Arévalo (DI127). Tomada de info.igme.es/ielig/

Si quieres ampliar información sobre las dunas de Ávila, te recomendamos: Un mar de dunas en La Moraña | Herramientas para descubrir los cinturones de dunas de Ávila

El tercer LIG se encuentra en las márgenes del río Arevalillo y es el yacimiento de vertebrados de La Lugareja. En él se han encontrado fósiles de tortugas gigantes y del mamífero Hispanomerix, un pariente del actual ciervo almizclero asiático. Este yacimiento es del periodo Mioceno superior hace 9 millones de años y es de especial relevancia por su interés paleontológico.

Parte anterior del peto de Titanochelon bolivari encontrado en Arévalo (Ávila) y expuesto en la Sala de las Tortugas, en la Universidad de Salamanca. Hernández-Pacheco, 1917.

Apadrina una roca

En el contexto del IELIG está incluida la iniciativa “Apadrina una roca”.

Se trata de un programa de participación ciudadana en el que cualquier persona puede “apadrinar” un LIG que le resulte interesante y que pueda visitar con frecuencia.

Desde la página web del IELIG se puede participar mediante un formulario de datos básicos y con el compromiso de visitar regularmente el LIG para comprobar su estado.

El objetivo es crear un vínculo entre los participantes de esta iniciativa y los LIG que han elegido, de forma que tengan un canal de comunicación con el IGME para informar de incidencias que puedan amenazar su integridad.

Logo del proyecto de participación ciudadana Apadrina una Roca está promovido por el IGME para el cuidado y protección de los lugares de interés geológico
El proyecto de participación ciudadana Apadrina una Roca está promovido por el IGME para el cuidado y protección de los lugares de interés geológico.

Este contenido forma parte del Geolodía 2023 de Ávila en Arévalo, Ávila (España).