Así conocemos el clima del pasado

Algunos indicadores nos permiten estudiar el clima del pasado (paleoclima). En este artículo hablamos de dos de ellos: el rastreo de la señal isotópica de los hielos polares y el estudio de los foraminíferos, organismos microscópicos marinos.

Las calcretas laminares de Viñegra de Moraña

Las calcretas son acumulaciones de carbonato cálcico producidas en las raíces de las plantas y que permanecen como vestigios de su actividad incluso mucho tiempo después de la muerte de la planta. Son un excelente indicador paleoclimático ya que suelen aparecer en regiones áridas o semiáridas.

Reconstruyendo el paisaje a partir de un puñado de arena

Cuando nos detenemos a contemplar un paisaje, nos preguntamos cómo se formó el relieve que observamos. Intuimos que las llanuras, valles y montañas debieron originarse por la acción lenta pero continuada del agua, el hielo o el viento, que arrancaron materiales de un sitio para reubicarlos en otros. Pero, ¿dónde fueron a parar? Podemos deducir que viajaron hasta un lugar tranquilo donde el agua, el hielo o el viento perdieron su energía, depositándolos en forma de sedimentos (arcilla, limo, arena o grava) en una depresión del terreno o tal vez en el mar. Y así, paso a paso, construimos las nociones de erosión, transporte y sedimentación.