Artículos de divulgación de la geología

¿Fósiles guía en Ávila?

Los geólogos tenemos una herramienta paleontológica llamada fósil guía que nos ayuda a hacer dataciones. Algunos de los fósiles guía más conocidos son los ammonites, los belemnites. También los trilobites y sus huellas de actividad fosilizadas, las cruzianas. ¿Crees que en Ávila podemos encontrar alguno de estos fósiles?

Ostrácodos, los señores del agua

Los ostrácodos son un grupo de microcrustáceos milimétricos que se utilizan como indicadores paleoambientales. Sirven para determinar desde la identificación de diversos ciclos climáticos hasta la influencia humana en ambientes acuáticos a lo largo de la historia. También se monitorizan a través de ellos humedales degradados con el fin de regenerarlos e incluso sirven para comprobar el límite del dominio marítimo-terrestre en zonas litorales.

El microclima del Valle del Tiétar

El Valle del Tiétar tiene un clima especial, con temperaturas suaves y lluvias abundantes. Este clima se debe a la circulación general de las borrascas y los anticiclones en el Atlántico controlados por el efecto Coriolis. La rotación de la Tierra y la Sierra de Gredos nos ayudan a comprender el clima de esta región de España.

Dendrocronología: contando anillos

La dendrocronología es un método de datación a partir del estudio de la edad de los árboles reflejada en sus anillos de crecimiento. Comparando el patrón de crecimiento de árboles de un entorno, es posible llegar a datar restos de madera conservados en el registro sedimentario.

El paisaje de La Moraña. La geología invisible

La forma plana general de toda la comarca de La Moraña responde a un fenómeno de gran alcance geográfico relacionado con lo que los geólogos denominamos la cuenca sedimentaria neógena del Duero, que es diferente a la actual cuenca hidrográfica. Esa cuenca se rellenó hasta arriba de sedimentos dejando una superficie muy horizontal, que en épocas más recientes se ha ido erosionando ligeramente dejando algunos cerros aislados llamados “cerros testigo”.

Reconstruyendo el paisaje a partir de un puñado de arena

Cuando nos detenemos a contemplar un paisaje, nos preguntamos cómo se formó el relieve que observamos. Intuimos que las llanuras, valles y montañas debieron originarse por la acción lenta pero continuada del agua, el hielo o el viento, que arrancaron materiales de un sitio para reubicarlos en otros. Pero, ¿dónde fueron a parar? Podemos deducir que viajaron hasta un lugar tranquilo donde el agua, el hielo o el viento perdieron su energía, depositándolos en forma de sedimentos (arcilla, limo, arena o grava) en una depresión del terreno o tal vez en el mar. Y así, paso a paso, construimos las nociones de erosión, transporte y sedimentación.

Humedales en tierras de labor

Las lagunas de La Moraña son de tipo endorreico. El agua de estas lagunas procede de la lluvia y no tiene salida hacia ríos o lagos ni se infiltra apenas hacia capas subterráneas, ya que se sitúan sobre arenas dunares que tienen debajo rocas de baja permeabilidad. Cuando se desecan dejan zonas denominadas saladares o salobrales.

Arroyos de montaña

Los canales de una misma red de drenaje cumplen distintas funciones según su posición en la red. Los de gran caudal vertebran la cuenca hidrográfica y se encargan del transporte de agua y sedimentos, mientras que los pequeños canales o arroyos tienen un importante papel en la construcción del paisaje.

Divulgación de la geología y del patrimonio geológico. Desde la provincia de Ávila, España, para el mundo

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